El valor de las cosas sencillas

 En Habla el Experto

No sé si es porque desde que era pequeña mi padre nos llevaba a mis hermanos y a mí con él a hacer footing al Cerro del Toro o simplemente porque he hecho del deporte mi vida. La cuestión es que fuera de querer quedarme en casa, en cuanto llego de un Gran Premio, lo que más necesito es que me dé el aire en la cara.

 

Para mí es un momento único, en el que me evado de lo que me rodea y sólo siento paz. Quizás los recuerdos que me asaltan son los que me hacen disfrutar tanto de ese momento, pero es el que busco en cuanto puedo. Cuando subo las cuestas del Cerro y de repente me encuentro con el sol de cara, me doy cuenta de la importancia de las cosas sencillas.

 

También en esos momentos he aprendido lecciones, valores, que aún recuerdo, y a las que debo estar hoy donde estoy. A la pregunta que nos hacíamos cada mañana “¿Cuánto tiempo vamos a correr?” la respuesta de mi padre siempre era la misma: “La meta se la pone uno mismo”, y así dábamos cada uno todo lo que podíamos.

 

A pesar de que en Australia, Malasia o China no está “mi cerro”, lo busco en cada momento porque, aunque no es el mismo paisaje, sí es la manera de acercarme a los míos y de no perder el horizonte. “Hoy he hecho 10 km y tengo aún 120 pulsaciones”. Este es el mensaje que mejor refleja para los de casa que todo va bien, y en cuanto llego al hotel mando una foto sin falta.


Por María de Villota

Publicaciones recomendadas

Deja un comentario