¿Qué filtros podemos encontrar en un fotoprotector?

 En Habla el Experto

Cuando vamos a comprar un fotoprotector, es necesario que nos fijemos en el tipo de filtro que tienen. La gran mayoría combinan distintos tipos: filtros orgánicos, filtros inorgánicos y filtros naturales o biológicos. Sin embargo, ¿cuál es la diferencia entre cada uno de ellos?

 

Los filtros orgánicos se componen de moléculas de pequeño tamaño, como el dióxido de titanio. Los filtros inorgánicos, por su parte, son moléculas más complejas basadas en el carbono con anillos complejos heterocíclicos. Los filtros naturales o biológicos son las que se encuentran en extractos de plantas, frutas, etc. y nos permiten defendernos de las radiaciones solares.

 

Es importante tener en cuenta que los mejores filtros son aquellos que nos protegen de un amplio espectro de radiación. Son los conocidos como filtros de amplio espectro. El problema es que las moléculas son caprichosas: cuando absorben la energía, la absorben solamente en una determinada longitud de onda, no la absorben en toda la amplia gama de longitudes de onda. Por eso es muy importante combinar varios filtros para conseguir una protección total en el rango en el que puede producirme daño.

 

Existen muy pocos filtros físicos, mientras que los filtros químicos son muchos y controvertidos. Las autoridades regulatorias permiten aplicar determinados filtros químicos dependiendo del país. Por ejemplo, en Estados Unidos donde se revisan constantemente, las autoridades regulatorias de este país aceptan solamente alrededor de 16 filtros solares. En Australia, sin embargo, se permiten 32, ya que los efectos de la radiación UV en este país son devastadores.

 

En Europa, el número de filtros permitidos es de 26. Cada autoridad sanitaria tiene distintos filtros. Este hecho complica enormemente la elaboración de productos fotoprotectores tópicos que nos permitan protegernos de un amplio espectro, porque las herramientas de las que disponemos son muy diferentes. Si un fotoprotector no tiene un amplio espectro, no protege bien.

 

A esta dificultad debemos añadir las características de los filtros físicos, que los hacen muy difíciles de manejar galénicamente. No estamos hablando de la cosmeticidad, ni de lo bien que huela, sino de la protección. Es importante que entendamos que no sólo nos tenemos que proteger con estos filtros físicos o químicos y algunos biológicos que nos podamos poner tópicamente. En este ámbito, el dermatólogo Salvador González ha sido capaz de instaurar el concepto de la fotoprotección sistémica. Aquí entran en juego los filtros biológicos: son una serie de nutricéuticos que protegen cuando se ingieren.

 

El extracto del helecho Polypodium leucotomos podemos aplicarlo tópicamente y tomarlo de forma oral. El aval científico es la clave del desarrollo de cualquier producto que administremos a los humanos. En este sentido, creo que Polypodium leucotomos, con su tecnología Fernblock, cuenta con un aval científico exquisito que ya nos gustaría tener para el resto de los productos filtro-fotobiológicos que nos están intentando ofrecer. Ojalá todos tuvieran el mismo aval que Polypodium leucotomos, porque entonces los científicos y los galénicos podrían decir “usa este producto porque estos investigadores han demostrado en numerosos foros que tienen el efecto que me están diciendo”. Así uno iría con garantías, porque con la salud no se juega… al menos yo.

 

Eduardo Reyes

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