El pádel, de casualidad a profesionalidad

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En los últimos años hay una disciplina que ha entrado con mucha fuerza, el pádel. Un juego, mezcla de otros deportes de raqueta que, en el caso de España, apareció en Marbella.

 

¿Sabías que este deporte nació en México fruto de la casualidad?

 

Enrique Corcuera quiso adaptar un frontón que tenía en su casa de Acapulco poniéndole una pared en la parte posterior y dos en los laterales para evitar que la maleza invadiera la pista y le puso una red en medio. Hablamos del año 1969.

 

Alfonso Hohenlohe, amigo del señor Corcuera, fue quien introdujo la nueva modalidad deportiva en España. Tras analizar y precisar ciertos aspectos técnicos y normativos del pádel, construyó las dos primeras pistas en un club de Marbella. Los amigos del señor Hohenlohe no tardaron en aficionarse a este deporte y en promocionarlo por toda la Costa del Sol hasta que, en 1975, el argentino Julio Menditengui decidió llevarlo a Argentina y promocionarlo como un deporte que conjuga lo mejor de otras disciplinas deportivas.

 

Tras una reunión celebrada en Barcelona a mediados de 1990, jugadores españoles y argentinos deciden homogeneizar las normas tal y como se aplica a día de hoy.

Miles de clubes deportivos y centros municipales de todo el mundo han incluido pistas de pádel en sus instalaciones fruto de la gran demanda. Incluso se puede observar la existencia de cientos de ligas y campeonatos que existen con diferentes niveles de competición. Estas instalaciones pueden estar cubiertas o al aire libre (esta última opción es la más común).

 

Como en toda actividad al aire libre, la protección solar debe ser un factor a tener en cuenta. De la misma manera que es necesario un precalentamiento antes de ejercitarse y estirar bien al finalizar el ejercicio para evitar las temidas agujetas, proteger la piel de las quemaduras solares es muy importante.

 

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