Hablemos de la inclinación de la Tierra

 En Necesidades/Patologías

Ya estamos metidos en pleno otoño, hay menos horas de Sol, abundan los días nublados, lluviosos y bajan las temperaturas. Pero… ¿Por qué sucede esto?

Hoy en “Vida al Sol” vamos a alejarnos un poco de nuestro planeta para saber que es lo que sucede ahí arriba, y como nos afecta. Hablaremos de la inclinación de la Tierra y de los rayos solares.

 

Para empezar debemos saber que el sol quema con la misma intensidad durante todo el año, es el viaje que realizamos en la orbita elíptica de la Tierra lo que nos  acerca o nos aleja en diferentes épocas del año del Astro Rey. De esta forma recibimos un poco más de energía solar cuando la Tierra y el Sol están más próximos (perihelio) que cuando estamos más distantes (afelio).

 

Pero otro factor importante es el ángulo de incidencia de la luz solar por la inclinación de la Tierra sobre su eje. Debido a esto, las diferentes latitudes reciben diferentes ángulos del Sol durante todo el año.

¿Sabéis que ocurriría si no existiese esta inclinación? Pues, si la Tierra no estuviese inclinada en un ángulo de 23,5º, no habría estaciones y el día y la noche tendrían la misma duración todo el año.

 

Es pues esta inclinación la causante de que cuando es verano el Hemisferio Norte está inclinado de manera más directa al Sol, recibe más luz solar que el Hemisferio Sur. Los días son más largos y el ángulo del sol es mayor. Mientras tanto, en el Hemisferio Sur es invierno. Los días son más cortos y el ángulo del sol es menor. La inclinación axial no cambia durante todo el año, pero como la Tierra viaja hasta el otro lado del Sol, el hemisferio opuesto está en ángulo frente al Sol y cambian las estaciones.

 

Pero…¿Qué sucede en el Ecuador y en los Polos?

 

El Ecuador es la parte más caliente del planeta, esto se debe a que su superficie es perpendicular a los rayos del Sol. A latitudes más altas, sin embargo, en los polos. La misma cantidad de radiación solar se distribuye sobre un área más grande, por la forma esférica de la Tierra. Incluso sin ninguna inclinación, el ecuador seguiría siendo cálido y los polos fríos.

 

Tras este viaje apasionante por el espacio, regresamos a casa. Ya entendemos que a nuestra piel le sucede lo mismo que a la Tierra. Le afecta el lugar donde se encuentre y cual sea la estación del año.

En los meses más cálidos la inclinación de los rayos solares y la distancia del Sol a la Tierra hacen que la piel reciba mayor cantidad de energía del Sol (diferentes tipos de radiaciones como la UVA y UVB) y el cuerpo tenga que generar mayor cantidad de melanina para protegerse. Esta melanina es la causante del oscurecimiento del la piel.

 

Es importante recalcar que, pese a que en otoño e invierno la energía de los rayos solares incida en menor medida sobre la superficie terrestre (y sobre nuestro cuerpo), la piel continúa generando melanina ya que sigue recibiendo radiación solar. Es por ello que sigue siendo necesario aportar la protección que podamos a nuestro cuerpo para colaborar con él en el cuidado de la piel.

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