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Efectos en nuestro organismo de la radiación solar

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Necesitamos el sol, nos da vida, energía, vitaminas pero también nos da problemas.  Hoy en “Vida al Sol” vamos a  hablar de algo que a todos nos preocupa, cuales son los efectos de la radiación solar sobre nuestro organismo.

 

 

Desde que se conoció la naturaleza de la radiación solar, hasta el día de hoy, la mayoría de los estudios se han centrado en evidenciar los efectos de la radiación ultravioleta sobre la piel, efectos que han sido ampliamente descritos. Ya sabemos que El UVB es responsable de la quemadura solar y el UVA, con efectos a largo plazo, produce envejecimiento prematuro, manchas cutáneas, alergias solares e incluso el temido cáncer de piel.

 

 

No obstante, en los últimos años, son varios los estudios que demuestran, que el daño cutáneo que produce la radiación solar en la piel no se debe exclusivamente a la radiación UV, sino que también, la radiación infrarroja y la visible juegan un papel importante.

 

 

Comencemos con la visible, la radiación más recientemente estudiada. Un 45 % de la radiación solar es luz visible,  esto quiere decir que es una alta proporción pero también, como recordaréis en artículos anteriores, tenemos que tener en cuenta que no es tan agresiva como la radiación ultravioleta

Los efectos que ocasiona sobre nuestro organismo son muy similares al de UVA: envejecimiento prematuro, manchas cutáneas, y un aumento de la producción de radicales libres que pueden provocar daños a nivel del ADN de las células, esto supone a largo plazo la posible aparición de cáncer de piel. Pero estos daños no se atribuyen a toda la franja del visible sino sólo a la parte azul/violeta, la más cercana al ultravioleta A

 

 

 

La radiación infrarroja supone más de la mitad de la energía que alcanza la piel y se divide en IR-A, IR-B e IR-C. Mientras las IR-B y la IR-C no penetran profundamente en la piel, más del 65% de la IR-A alcanza la dermis y un 17% la hipodermis.

La IR-A, se ha demostrado que produce un aumento de la temperatura y que además potencia los efectos nocivos de la radiación ultravioleta. Además por una parte aumenta la degradación del colágeno y por otra disminuye su síntesis, lo que hace que se acelere la perdida de elasticidad y tersura de la piel.

 

 

Como conclusión podemos decir que, a la hora de elegir un fotoprotector, debemos escoger entre aquellos que ofrezcan una amplia cobertura de las radiaciones.

 

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