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Un viaje por la historia del bronceado

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Hubo una época en la que tener la piel blanca simbolizaba, pureza, salud y status social, mientras que estar bronceado era símbolo de trabajo y pobreza. Que os parece si para terminar la semana del bronceado en “Vida al Sol” hacemos un viaje por la historia.

 

Como os decíamos el bronceado era un factor que servía para diferenciar clases sociales. Las clases trabajadoras con sus labores de sol a sol eran las únicas que lucían moreno. Por el contrario, la alta sociedad y la nobleza, con la palidez, mostraban poder y riqueza.

 

Todo empieza….

 

En los locos años 20, más concretamente en 1923, y por accidente como suelen suceder las cosas. Resulta que la modista Gabrielle “Coco” Chanel embarca en el yate Duque de Westminster para pasar unas vacaciones por el Mediterráneo, tras unos días de travesía accidentalmente se broncea y al desembarcar y ser fotografiada por los múltiples periodistas que le esperaban, unido a la posterior difusión de las fotografías, provocaron que el moreno se pusiera de moda en el mundo entero.

 

Seguimos nuestro viaje por el tiempo ahora nos vamos a la Costa Oeste estadounidense años 40. Hollywood ¡se llena de color!, se destierra el blanco y negro del cine y comienzan a producirse películas en color. Un tono de piel saludable se convierte en necesidad imprescindible si quieres triunfar en la gran pantalla. Las nuevas divas del celuloide se lucen en sus mansiones de Beverly Hills tomando el sol en sus piscinas.

 

Ya estamos en los 60 y seguimos en la soleada California, una banda musical llamada The Beach Boys con canciones como “Surfin’ Safari,” “Surfin’ U.S.A.,”, “Surfer Girl”, nos hablan del surf, de la vida de los surfistas, de la playa e influye de lleno en la moda, la música y el estilo de vida de los jóvenes americanos de la época. Unos pocos de años después explota el Flower Power los hippies y el “boom” de las vacaciones en zonas soleadas invaden el mundo desde las costas californianas hasta nuestra Ibiza, la vida al aire libre en unión con la naturaleza, los cuerpos bronceados se convierten en iconos y símbolo de libertad para una generación.

 

Los 80 es la era de las prisas, ya no nos contentamos con esperar a que salga un rayo de sol para estar bronceados, ¡no hay tiempo! queremos estar morenos ¡YA! y durante todo el año. Los salones de bronceado se expanden alrededor del mundo.  Pero también llega el primer toque de atención, no todo es tan bonito como parece y broncearse en exceso también supone un riesgo.

 

En 1985 la Academia Americana de Dermatología imparte el primer programa educativo acerca de los riesgos de la sobreexposición solar y en los 90 es cuando empiezan a estar disponible más variedad de filtros UVA y UVB. Los protectores solares empiezan no sólo a usarse para evitar la quemadura solar sino también para prolongar el tiempo de exposición para broncearse.

 

Y así llegamos hasta nuestros días la era del bronceado responsable, un concepto de seguridad ante la exposición solar y que repercute en unos pasos fáciles y razonables preventivos que debemos seguir  para cuidar nuestra piel.

No hay que olvidar que el broncearse solo es una manifestación del mecanismo de defensa de la piel. La obsesión por estar moreno en algunas personas tiene características similares a la de los pacientes con diversos comportamientos adictivos. Por eso, como en muchos aspectos de la vida, la moderación es la clave para disfrutar de la exposición al sol.

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