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HELIOCARE

Un repaso por las zonas olvidadas

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Por fin parece que el mal tiempo nos da una pequeña tregua, las temperaturas han aumentado y ya podemos empezar a disfrutar de los primeros rayos de sol.

 

Sabéis que nos gusta hacer hincapié en la necesidad de protegernos del sol durante los 365 días del año, pero a falta de una semana para que empiece la primavera somos conscientes de que es, en esta época cuando empezamos a realizar más actividades al aire libre.

 

Por eso esta semana en nuestro blog “Vida al Sol” queremos hacer un repaso a zonas de nuestro cuerpo que debemos proteger, y que muchas veces olvidamos ya sea por que los efectos de la radiación no se reconocen a simple vista o por que pensemos que no tienen importancia.

No debemos olvidar que el sol también les afecta de diferentes maneras, paradójicamente estas zonas suelen ser probablemente las que más tiempo pasan expuestas cuando estamos en el campo, relizando deporte o simplemente paseando.

 

Empecemos nuestro recorrido por la zona más alta de nuestro cuerpo. La cabeza. Concretamente por el pelo. Sabemos que por un lado protege nuestro cuero cabelludo de los efectos de la radiación. Pero también sufre sus efectos cambiando de color y perdiendo su estructura proteica, lo que hace más frágil y quebradizo. De ahí la importancia de prestarle más atención a sus cuidados, especialmente en los meses de verano con productos específicos y por qué no, usando un sombrero o una gorra.

 

Si hay una parte del cuerpo en la que la piel sufre más al estar siempre expuesta a agentes externos que la agreden, es la cara. La nariz, los pómulos y la frente, son zonas muy expuestas al sol de ahí que tengan especial propensión a quemarse, por lo tanto además de tener un especial cuidado aplicándonos un fotoprotector, aquí también podemos utilizar gorras y sombreros que frenen por lo menos parcialmente los rayos de sol.

 

Una zona muy olvidada aquí son las orejas. Siempre o casi siempre expuestas al sol. Y una zona que con mucha frecuencia se quema porque descuidamos aplicarnos fotoprotección.

 

La zona de los labios, otra zona olvidada que tampoco solemos proteger. Al no tener melanina están más desprotegidos y no se broncean, pero sí se queman, se secan y se agrietan. Por ello es necesario utilizar los protectores labiales apropiados.

 

Bajemos al cuello y el escote zonas particularmente vulnerables donde la piel es delgada y sensible debido a la falta de glándulas sebáceas y de sostén muscular, por lo que se secan y arrugan con más facilidad. Además de ser la parte del cuerpo con mas propensión a la aparición de manchas y donde más se nota el paso de los años.

 

Los grandes olvidados, debe ser por que se trata de la parte más baja de nuestro cuerpo. Los empeines, el dorso de los pies y las corvas, si olvidais protegerlos y os quemais os aseguramos que no os volverá a pasar.

 

En definitiva y para terminar, para proteger estas zonas debemos cumplir las mismas recomendaciones de protección que para el resto de nuestro cuerpo, escogiendo un fotoprotector acorde a nuestro tipo de piel. Y tener en cuenta que aunque la radiación UVB es cada vez más intensa en esta época y  es la responsable de la quemadura solar, la UVA, está presente los 365 días del año, y sus efectos son a largo plazo. Entre ellos envejecimiento prematuro, manchas cutáneas, alergias solares e incluso el temido cáncer de piel.

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