Patologías ocasionadas por el exceso de radiación solar, por la Dra Amparo Rodríguez

 En Habla el Experto

Para hablarnos de patologías ocasionadas por el exceso de radiación solar, esta semana nos visita a Fernblog la Dra. Amparo Rodríguez especializada en Dermatología en la Cátedra del Dr. Pablo Umbert.

La Dra Rodríguez es Dermatóloga y Directora Médica del Centro Dermatológico Dra. Amparo Rodriguez. Experta en Conferencias de formación, sobre Formulación Magistral en Medicina General y Farmacéutica. Colaboradora con L’Institut D’expertise Clinique Espagne. Estudios  Clínicos sobre evolución y eficacia de un producto cosmético. “Test de uso”. Asesora de medicina Estética y colaboradora asidua en  revistas especializadas médicas sobre Dermatología.

Todos los veranos se nos advierte de lo importante que es tomar el sol de una manera moderada y utilizando protectores solares adecuados para el tipo de piel de cada persona. Por suerte, cada vez hay una mayor conciencia del peligro del sol para la piel, especialmente en los niños que son los más vulnerables.

Hoy, es casi impensable que una madre deje a su hijo en la playa o en el campo sin protección solar y cada vez son más las que se conciencian de que también deben de usar estos productos cuando los niños van al parque o pasean por la calle.

Pero hace pocas décadas esto no era así y lo habitual era que los pequeños corretearan bajo el sol sin protección. Los adultos podían usar algún tipo de producto, pero a veces se caía en la irresponsabilidad de usar aceites para potenciar el bronceado que prácticamente no tenían factor de protección contra los rayos UVB.

Sabemos que la piel tiene memoria y que los efectos negativos del sol quedan guardados y acumulados con el paso de los años. Por eso, muchos problemas que podemos estar sufriendo ahora a consecuencia del sol pueden tener su origen en la infancia o en la adolescencia cuando no éramos tan conscientes del riesgo.

Principales patologías causadas por el sol

El sol puede causar muchos problemas en la piel, algunos leves, otros principalmente estéticos y otros muy graves que pueden incluso causar la muerte. Vamos a repasar las patologías más frecuentes.

Las quemaduras solares: A pesar de protegernos del sol con cremas adecuadas podemos sufrir alguna quemadura debido a una mala aplicación de la crema, que no cubrió alguna área de nuestro cuerpo. A veces, ocurre porque al salir a la calle nos ponemos protección en el rostro pero no en hombros o brazos que se pueden quemar solo paseando.

Las quemaduras ocurren por una sobreexposición a los rayos UVB y pueden ser de varios grados. En los casos más benignos son simples rojeces que desaparecen en uno o dos días pero, en los más graves, pueden causar ampollas e incluso problemas tan serios que lleven a la persona a entrar en estado de shock. A veces, las quemaduras no las notamos en el momento en el que estamos al sol, sino unas horas después.

Envejecimiento de la piel: Bajo esta denominación, que también se conoce como fotoenvejecimiento, se pueden encontrar toda una serie de problemas asociados a los efectos perjudiciales del sol. Las manchas en la piel, las pecas (que son, en definitiva, manchas en la piel) o la aparición de puntos rojos o venas son algunas de las consecuencias más habituales del sol en la piel.

Pero el exceso de sol también favorece la deshidratación de la piel y la pérdida de elasticidad en la misma lo que propicia la aparición de arrugas prematuras. Menor luminosidad en el rostro y aspereza son otros de los problemas asociados al exceso de sol.

Cáncer de piel: Es, sin duda alguna, la consecuencia más grave del exceso de sol en la piel. El más frecuente es el carcinoma basecular que aparece habitualmente en el rostro ya que es la zona del cuerpo más expuesta al sol. Las personas con más riesgo son aquellas rubias de piel clara, especialmente si tienen antecedentes familiares de cáncer de piel. Es, por suerte, el cáncer con mejor pronóstico a la hora de ser tratado.

En el lado contrario están los melanomas malignos, que son los casos de cáncer de piel más graves ya que tienen una gran tendencia a la metástasis.

Las alergias al sol

Bajo este nombre genérico se engloban una serie de problemas en la piel que tienen diferente origen y evolución, pero que por desconocimiento suelen denominarse así de manera popular. Las patologías más frecuentes son el prurigo solar, la urticaria solar y la erupción polimorfa lumínica.

 Aunque es una reacción a la luz del sol, la sensibilidad puede verse aumentada en algunos casos por la ingesta de medicamentos o por la existencia de otras enfermedades, mientras que en otros el problema aparece sin que nada más allá que el sol sirva de detonante.

Cuando se sospecha de la existencia de una alergia al sol hay que acudir siempre al dermatólogo para que determine cuál es la enfermedad exacta que se padece y ofrezca las pautas y el tratamiento a seguir.

Prurigo solar: Es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que suele aparecer en la infancia, que suele ser hereditaria y que afecta en mayor grado a las mujeres. Se caracteriza por una reacción anormal a la luz del sol que hace que aparezcan lesiones en la piel que pueden ir desde simples eccemas hasta problemas mucho más graves que pueden complicarse con infecciones. También afecta a las mucosas de la boca y de los ojos.

Urticaria solar: La urticaria solar es una afección de la piel poco estudiada. Se caracteriza por la aparición de eritemas y habones a los pocos minutos de exponerse al sol que suelen desaparecer a las pocas horas de dejar de exponerse.

Existen diferentes grados de intensidad que van desde el grado I, la manifestación más suave de la enfermedad, hasta el grado VI en el que ya nos encontramos con un serio trastorno metabólico. Para los casos más suaves  basta con usar ropa apropiada para protegerse del sol y crema protectora de la llamada pantalla total. En el resto de los casos debe de ser un dermatólogo el que valore el tratamiento a seguir.

Erupción Polimorfa lumínica: es un problema que  afecta normalmente a personas en la edad adulta. Suele aparecer en aquellas partes del cuerpo que, generalmente, están tapadas durante todo el año y se descubren al llegar el buen tiempo como son el escote, los hombros o los brazos.

Normalmente, aparecen ronchas o habones durante los primeros días de exposición al sol que pueden picar bastante pero que no suelen presentar excesivas complicaciones. Según avanza el verano los brotes se espacian e incluso acaban desapareciendo una vez que la piel se ha adaptado al sol.

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