Rosácea y frío, por el Dr. Carlos Morales

 En Habla el Experto

Hoy en Fernblog para hablarnos de Rosácea y frío, tenemos la suerte que nos visite el Dr. Carlos Morales. Especialista en dermatología clínica y estética en Madrid. Compagina su actividad clínica e investigadora en el Hospital Universitario Ramón y Cajal y en Grupo de Dermatología Pedro Jaén. Miembro de la Academia Española de Dermatología (AEDV), de la Academia Europea de Dermatología (EADV), de la International Dermoscopy Society (IDS) y del Ilustre Colegio de Médicos de Madrid (ICOMEM). Si queréis estar informados de las principales novedades científicas en el campo de la dermatología, podéis seguirle en redes sociales en sus perfiles de Instagram y Twitter  @drmoralesraya.

La rosácea es uno de los cuadros cutáneos donde el control de los síntomas es primordial. En la patogenia de esta condición influyen factores como la extremada sensibilidad de los capilares cutáneos a estímulos de vasodilatación (calor, picante, alcohol…), la tendencia proinflamatoria de la piel con la aparición de “granitos” así como la aparición de rojeces permanente por la vasodilatación crónica.

En invierno uno de los síntomas más molestos y que más empeora en pacientes con rosácea es el “flushing” o sensación de sofoco o fogonazo con aparición de las típicas “chapetas” en las mejillas. Este síntoma empeora en invierno por dos motivos, siendo el primero el aumento de la vasodilatación de los capilares cutáneos aportando más sangre para mantener la temperatura de la piel. Además el cambio brusco de temperatura al pasar de ambientes fríos a calurosos (entrar a un espacio con calefacción) ocasiona una vasodilatación aguda que en pacientes con rosácea se manifiesta como enrojecimiento intenso, sensación de calor e incluso escozor a nivel facial.

Otros factores como el frío contribuyen a que la piel esté más seca y con tendencia a la descamación lo que empeora aún mas el cuadro.

Es importante en pacientes con rosácea evitar los estímulos que produzcan un empeoramiento de los síntomas como beber alcohol, cambios bruscos de temperatura, exposición directa a frío intenso… Además es primordial mantener una correcta hidratación de la piel, sobre todo a nivel facial y mantener la fotoprotección con productos específicos para pieles reactivas y con rosácea.

En casos refractarios a los tratamientos cosméticos, los pacientes se podrían beneficiar de tratamientos con láser de colorante pulsado o luz pulsada siendo ambos eficaces en el tratamiento de la cuperosis y el flushing. En pacientes con lesiones inflamatorias podrían utilizarse tratamientos como las tetraciclinas y retinoides orales.

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